Publicado el · Guía independiente, sin publicidad de centros
En una clase de prueba del Garraf, el que evalúa eres tú
Casi todo el mundo llega a la primera clase con la sensación de que va a un examen: si estoy en forma, si voy a hacer el ridículo, si me van a mirar. Y es justo al revés. La clase de prueba es la única hora en la que puedes ver un club por dentro sin haber pagado nada. En los trece centros que constan en nuestro directorio del Garraf se ofrece prácticamente en todas partes.
Así que conviértela en lo que es: una visita de inspección con ropa de deporte. Esto es el guion de esa visita, desde la llamada previa hasta los cinco minutos de después, que suelen ser los que más información dan. Si lo que buscas es la lista larga para comparar centros entre sí, está en la checklist para elegir centro de artes marciales.
La llamada previa resuelve más de lo que parece
Antes de ir hay que llamar o escribir. Tres preguntas:
- ¿A qué grupo voy exactamente? No vale "al de las siete". Quieres saber si te meten en el grupo de iniciación, en el general o en el de los que llevan años. Si acabas un martes cualquiera en el grupo abierto, la prueba no te va a servir para decidir nada.
- ¿Qué llevo? La respuesta correcta es ropa deportiva y agua. Si te piden comprar kimono, guantes o vendas para una clase de prueba, ya tienes información sobre ese centro.
- ¿Puedo quedarme a mirar si al final no entro? Quien dice que sí sin pensarlo tiene poco que esconder.
Un matiz sobre la última. Hay clubs que no dejan observar la clase infantil, y no siempre es mala señal: con menores hay protocolos de acceso que tienen todo el sentido del mundo. Lo que sí debe existir es alguna vía, aunque sea una jornada de puertas abiertas o los últimos diez minutos. Si no hay ninguna y nadie te explica por qué, eso ya es una respuesta.
Los diez minutos de antes: mira mientras te cambias
Llega con margen. Lo que ocurre antes de que empiece nada dice casi tanto como la clase.
- Si alguien te recibe, te pregunta el nombre y se lo pasa al instructor, o si entras y nadie sabe quién eres.
- El estado del vestuario y de la colchoneta. No hace falta un local nuevo, hace falta que esté limpio.
- Si los alumnos de la clase anterior se quedan hablando en la puerta o salen disparados sin mirar atrás.
- Si el instructor ya está en la sala o aparece cinco minutos tarde con el móvil en la mano.
Nada de esto es concluyente por separado. Los cuatro juntos, sí.
Cuatro cosas que se ven durante la clase sin saber nada
Durante la hora vas a estar ocupado intentando no perder el paso, así que no intentes juzgar la técnica. Fíjate en otras cosas:
- Si te adaptan el ejercicio o te dejan copiando. Un buen técnico te da una versión más simple del movimiento y vuelve a mirarte a los dos minutos. Que te pongan al fondo a imitar al de delante durante una hora es la señal más clara de que allí un principiante es un número.
- Si corrige por el nombre. El instructor que dirige desde delante sin bajar al tatami no te va a enseñar gran cosa. El que se acerca, te toca el codo y te dice dónde va, sí.
- Cómo tratan al que peor lo hace. Siempre hay alguien que va perdido. Mira qué pasa con esa persona: es el mejor indicador de la cultura del club, y hoy esa persona vas a ser tú.
- Con quién te emparejan. Lo normal es que te pongan con alguien veterano y tranquilo, que te va a llevar. Si te emparejan con otro principiante y os dejan solos, no aprende ninguno de los dos.
La señal que justifica levantarse e irse a mitad
Solo hay una, y conviene decirla sin rodeos. Si en tu primera clase te ponen a intercambiar golpes de verdad con alguien con experiencia, para ver de qué vas, te levantas y te vas. No es una prueba de carácter ni una novatada del ambiente. Es negligencia, y es la vía rápida a una lesión que te aparte medio año antes de haber aprendido nada.
El contacto en cualquier disciplina de golpeo se introduce progresivo, con protecciones y con el instructor encima. En las de agarre pasa lo mismo con las caídas y las sumisiones. Si tienes dudas sobre cómo debería graduarse eso, sobre todo si estás mirando para un hijo, lo desarrollamos en si se hacen daño los niños en artes marciales.
Los cinco minutos de después: la conversación que decide
Aquí es donde mucha gente firma sin preguntar porque viene con endorfinas y con ganas de caer bien. Resístete un poco. Lo que necesitas saber antes de pagar cabe en una hoja: cuota y qué incluye, si hay matrícula, y cuántos meses de permanencia. Luego, qué pasa si te lesionas o te mudas, si la licencia federativa es obligatoria y quién la tramita, si los exámenes de grado se pagan aparte y cómo se da uno de baja.
Todo eso te lo tienen que poder dar por escrito. Y una técnica de venta que conviene reconocer: el descuento que caduca esta misma noche. Un centro con alumnos no necesita cerrarte hoy.
Si te sirve un resumen para llevar en el móvil, esto es toda la visita en cinco filas:
| Momento | Buena señal | Mala señal |
|---|---|---|
| La llamada | Te dicen a qué grupo concreto vas y que lleves ropa deportiva | Te piden comprar material antes de probar |
| Al llegar | Alguien te espera y pasa tu nombre al instructor | Entras y nadie sabe quién eres |
| Durante | Te adaptan el ejercicio y te corrigen por el nombre | Te dejan al fondo copiando al de delante |
| El contacto | Progresivo, con protecciones y supervisado | Te ponen a pelear con un veterano el primer día |
| Al salir | Te dan las condiciones por escrito | Descuento que caduca esta noche |
Qué no significa que la prueba te haya salido mal
Vas a terminar reventado, vas a ir medio paso por detrás de todos y vas a hacer cosas raras con los pies. Eso no es un mal augurio, es el primer día de cualquiera. La gente que lleva dos años en esa sala empezó exactamente igual, y si has ido a un grupo de iniciación, la mitad de la clase sigue haciendo cosas raras con los pies.
Lo que sí es un mal augurio: salir sin que nadie te haya dicho una palabra, no tener claro qué has hecho ni por qué, o haberte sentido observado en vez de acompañado. Si pasa eso, prueba en otro sitio antes de concluir que las artes marciales no son para ti. Casi nunca es la disciplina, es el grupo. Y si vienes de años sin hacer deporte, la guía de iniciación a las artes marciales te ordena las diez opciones antes de que elijas dónde probar.
Si vives fuera de Vilanova o Sitges, prueba en dos sitios
La oferta de la comarca está muy concentrada y eso cambia la estrategia. De los trece centros del directorio, siete están en Vilanova i la Geltrú y tres en Sitges; en Sant Pere de Ribes constan dos, en Cubelles uno y en Canyelles, de momento, ninguno. Si vives en los tres últimos, lo probable es que acabes desplazándote. Entonces la clase de prueba responde a una pregunta más: si ese trayecto lo vas a hacer dos veces por semana en enero. Diez o quince minutos en coche entre Sitges y Vilanova parecen nada un domingo por la mañana y son otra cosa un martes a las ocho.
Por eso, si te toca desplazarte, prueba en dos centros antes de decidir. No cuesta dinero y es la única forma de tener con qué comparar.
Comprueba también que la disciplina que buscas existe aquí antes de organizar nada. En el directorio hay siete centros que anuncian kickboxing y otros siete defensa personal, seis con boxeo y cinco con jiu-jitsu brasileño. En cambio el judo consta en uno solo, y el taekwondo es la única disciplina que llega a Cubelles y a Sant Pere de Ribes. Y hay dos que no tienen ni un centro verificado en toda la comarca: muay thai y krav maga. Si vienes buscando una de esas dos, la clase de prueba más cercana está fuera del Garraf, y más vale saberlo antes que después.
Dónde probar, en la comarca
En el directorio de centros del Garraf tienes qué club consta en cada municipio y qué disciplinas anuncia cada uno. Cada ficha lleva su fuente pública y la fecha en que verificamos el dato. Sin ranking y sin valoraciones, porque no cobramos de ninguno.
Si vas a probar para un hijo, la guía de clases para niños en el Garraf te dice qué mirar por edades. Si es para ti, la de clases para adultos cubre el grupo de iniciación.
Y si prefieres no empezar de cero con la búsqueda, escríbenos con tu municipio, tu horario posible y para quién es, y te decimos por dónde mirar. No cobramos por eso ni te vamos a mandar a ningún sitio a cambio de nada.